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Punto de encuentroSiempre surge ese momento...
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¡Gracias por tu visita! |
April 10 Y si yo te contara...¿Y si yo te contara, algún día,
imagina en tu casa o en la mía, que aquella noche en la abadía, no era yo quién te quería? Eran las ansias que sentía, dudo si de veras o mentía, cuando sin hablar yo te decía: ¡No me mires más, pequeña arpía! ¿Y si yo te demostrara, algún día,
que si tu sueño se cumplía, con muy poca desgracia sería una boda sin virtud ni dinastía? No descuides, niña, tu niñería pues ya sabida mi osadía, erraste, mujer de poca puntería, no sólo el tiro, [sino también la portería. ¿Y si yo te confesara, algún día,
que no sólo no me casaría, sino que, válgame como utopía, dulcemente a otro hombre arroparía? Ya te dije, hermosa impía, que tu error nos llevaría, a mi con bien; a ti vacía, a este pozo de la cama en rebeldía. BARCELONA, 9 de abril de 2008 March 18 Rima LVIIGustavo Adolfo Bécquer RIMA LVII Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué: tú lo sabes apenas y yo lo sé. Yo sé cuando tu sueñas, y lo que en sueños ves; como en un libro puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué: tú lo sabes apenas y yo lo sé. Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez. yo penetro en los senos misteriosos de tu alma de mujer. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué: mientras tu sientes mucho y nada sabes, yo que no siento ya, todo lo sé. March 13 A cara o creu (Luis Llach)A CARA O CREU
Vols la vida i l'has jugada vols somriure i tens un plor vols l'amor d'una vegada quan estimes de debò. Però ja saps que cada dia té el seu temps de llum i dol n'has de prendre el que en venia has de rebre pluja i sol. Voler callar i passar de llarg saber empassar-se un gust amarg o cridar fort per tot arreu viure la vida a cara o creu. De les runes d'una guerra moltes pedres trobaràs sota el sol sobre la terra no són res, són un mal pas. Però les prens una per una i amb la teva voluntat pots alçar sobre la runa una nova gran ciutat. Voler callar i passar de llarg saber empassar-se un gust amarg o cridar fort per tot arreu viure la vida a cara o creu. A CARA O CRUZ (A CARA O CREU) Quieres la vida y te la has jugado quieres sonreír y tienes llanto quieres el amor de una vez cuando amas de verdad. Pero ya sabes que cada día tiene su tiempo de luz y luto has de tomar lo que llega has de recibir lluvia y sol. Querer callar y pasar de largo saber tragar un gusto amargo o gritar bien alto por todos lados vivir la vida a cara o cruz. De las ruinas de una guerra muchas piedras hallarás bajo el sol, bajo la tierra no son nada, son un traspiés. Pero las tomas una por una y con tu voluntad puedes levantar sobre la ruina una nueva gran ciudad. Querer callar y pasar de largo saber tragar un gusto amargo o gritar bien alto por todos lados vivir la vida a cara o cruz. Morir en Lacandona (primera página)Hola a todos!!!! Vuelvo a retomar este espacio que estaba un poquito abandonado desde hace unos meses. Aquí os quiero presentar un proyecto que lleva en mi cabeza desde hace mucho tiempo, y que consiste en una novela que cuente la situación de México y en concreto Chiapas, a finales del Siglo XX, conel levantamiento zapatista.
Después de todos estos meses dándole vueltas al asunto, por fin tengo una idea y una estructura en mente, y hace poco comencé la historia con el que he llamado "Capítulo Cero".
Lo dicho, aquí tenéis el principio de la historia. Espero que os guste, aunque es bastante escueto...
Oventik (Chiapas), 1 de enero de 2007
“¡Compañeras y compañeros zapatistas!”. La conferenciante hace una pausa y bebe un poco de agua, plegando sutilmente el oscuro pasamontañas que cubre su cabeza-. “Hoy recordamos nuestra historia, recordamos quiénes somos, dónde estamos, cómo vemos México y el Mundo, lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer”.
Desde un rincón del descampado, José Antonio Lamboa escucha sonriente la traducción de un discurso preparado por un viejo amigo mestizo. Junto a él se encuentra un hombre ataviado con un sombrero típico mexicano, adornado para la ocasión con guirnaldas de colores. En sí mismo, el encuentro es una fiesta constante. Se suceden actuaciones de teatro, músicos improvisando divertidas melodías, tenderetes mostrando artesanía indígena. Pasan un par de horas desde que el equilibrista disfrazado de jaguar provocara los aplausos de los miles de asistentes.
-¿Nervioso, Teniente?- las palabras de Lamboa mostraban complicidad. -Pues orita mismo manché el pantalón, Joselito. Y fíjate no más la plática de Marcos... ¡Ese cuate sí que sabe cómo entretener…- una sonrisa y el hombre del sombrero se dirigió hacia la parte trasera del escenario, llamado por una apuesta joven.
Hace trece años, los malos gobiernos nos amenazaron con la cárcel, la desaparición y la muerte, y hoy vuelven a hacerlo. Y entonces como zapatistas que somos, decimos: si hace trece años, cuando estuvimos solos, no nos detuvimos, no temimos, no nos rendimos. No tenemos miedo de morir luchando. Avanzaremos en el cumplimiento de lo internacional y de lo nacional de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, según nuestro plan.
Feliz aniversario”.
Un ensordecedor ruido de aplausos mezclado con trompetas despabila a Lamboa, que está luchando por mantener abiertos los ojos tras dos días sin descanso.
Dos conferencias más. Concluye el hombre del sombrero festivo, el indígena que antes bromeaba con Lamboa. Al final, más aplausos y de nuevo el ruido de trompetas, esta vez acompañadas de tambores. Un grupo de hombres ataviados con traje blanco y fajín rojo bailan al ritmo de sus enormes guitarras de madera. Al fondo, mujeres de rostros anónimos ondean una bandera negra.
“EZLN”. Y una gran estrella roja en el centro. Olor a rancioOlor a rancio (oda a Los Yogurines)
Suelen ir de negro. Quizá con algún resquicio de blanco en sus cuellos de antigüedad. Usan expresiones en latín y tiñen las calles de intolerancia. Tengan cuidado, señores: la Iglesia vuelve a mostrar su lado más absurdo, y sus súbditos de Biblia y sotana arremeten contra cualquier expresión que suponga libertad a sus fieles.
El carnaval es, etimológicamente, una celebración que la Iglesia, antes de la Cuaresma, permite a la gente saltarse sin recato los estrictos cánones morales. Curiosamente, son ahora los mismos quienes amenazan la libertad de expresión tachando de inmoralidad a un grupo de amigos que sólo buscan diversión. Pretenden, incluso, tachar de mentira todo lo que le contradiga.
La Iglesia sigue comprobando como su poder va desapareciendo en un Mundo donde todo está cada vez más globalizado, un planeta donde importa más el tipo de interés que la última sentencia eclesiástica. Lamentablemente, equivocan sus formas de reivindicar su papel. No están aquí para imponer el suyo como único punto de vista válido.
Afortunadamente, los derechos fundamentales ganaron un pulso a la parte más rancia de España hace casi treinta años, y la garantía de la expresión personal se fijó libre de cargas. No dejemos que estos señores nos impongan sus criterios ni traten de manchar nuestra moralidad. Imponer moral a base de hostias no es tolerable. Imponerla cuando históricamente no se han dejado de acometer atrocidades es inmoral. Pero inmoral es, sobre todo, imponer moral eliminando todo aquello que se salga de la rectitud canónica. Igual que aquel hidalgo, ¡con la Iglesia hemos dado!.
Desde mi celda nocturna quisiera lanzar un mensaje de apoyo a Los Yogurines, a quienes deseo lo mejor en este Carnaval. Invitarles a no abandonar sus esfuerzos por ninguna amenaza. Decirles que, incluso a muchos kilómetros de distancia, las muestras de cariño son evidentes y el jurado popular no os considera culpables de nada.
Un abrazo, y gracias por hacer reir a la gente en un Mundo lleno de injusticia y odio.
Sevilla, 6 de febrero de 2007 Where isWhere is?
Volver a casa con la tarea sin hacer. La puta inseguridad de no tener otra oportunidad te hace flaquear. Pero está ahí. A un paso. Simplemente otro día más de unión, otra excusa estúpida para queda a la hora de cenar. Mirarnos y descubrir que cinco años merecen la pena. Sin paliativos, pero también sin certidumbres. Muchas son las historias que nos recubren, y muchas más las posibilidades de seguir inventando. Aunque cada vez sean más lejanas…
La idea de fin amarga la existencia de la época que se usa para disfrutar, para contemplar desde la distancia más cercana las cosas que algún día nos dieron forma de ser. Sin notarlo, sin firmar papeles, nos forman a base de insensateces. Las que cualquier madrugada surgen de improviso para obligarnos a seguir soñando juntos. Las que nos demuestran que pecar con el olvido es traicionar el presente. Nada sin ellos, y todo al mismo tiempo de su mano.
La ciudad cada día más oscura, los días menos claros… Y ellos que se ahogan en un egoísmo impuesto por la capa de impotencia que a todos nos realza. Egoísmo sin egos, sin yo más que el otro. Pero yo, al fin y al cabo. Dura la revelación de un ahora sin las estrellas de anoche, del mañana sin un anteayer donde soñar. El presenciar desde cerca un no sé qué hacer si me pides un deseo. Un capricho, un regalo. Un volver…
La música más repetida de los últimos tiempos se inunda en un vaso de lluvia que erosiona las capas de arriba del recuerdo. Parece que nunca fue aquel día. Todos contentos… Y el más inocente, el de los ojos cerrados, ajeno a todas las consecuencias. Lejos, muy lejos quisiera estar de aquellos momentos en que todo son dudas…
Promesas, vanas promesas que intentan consolar al más ingenuo. Al mismo que ese otro día cerraba los ojos olvidando los pecados. Aquél que pensaba que con un par de puntos cicatrizaba la herida provocada por el castigo menos grato. La herida, pese al remedio de brujas, sigue en pie. Quizá de alguna manera más abierta, aunque tapada por la sal de la soledad. Y el no saber nada. El pensar que algún día todo cambiaría. El creer firmemente que en algún momento podría cerrar los ojos. Jamás será posible recordar aquel año de primavera, aquel año en que todo era de color y las risas honestas. El año que Sevilla fue de verdad Sevilla. Esa Sevilla 1…
Un olor imaginario obliga a desterrar la idea de inocencia compartida, de no saber y siempre querer, de traer y convencer. Marcharme sin comprender, tirar del recuerdo los momentos más brillantes sin poder demostrar que aún se conservan los detalles menos importantes. Recordar y no seguir sufriendo…
Otra ciudad. Para mí. Para poder volver con ganas, con ansias de volver a degustar las mieles del triunfo. Para poder soñar despierto con ángeles que un día se cruzan en mi camino. Para seguir inventando retos en una historia de aventuras de cualquier poeta. Para comprobar que, pese a todo, ese poeta se llama destino y que el cielo lo abraza con saña. Para volver a demotrar a mi estrella que no me equivoqué al seguir su destello. Para no olvidar que ellos, todos ellos, son la verdadera droga que aún me mantiene despierto esta noche.
Esta noche… ¿Dónde es?
Sevilla, 26 de febrero de 2007 Buscando entre el recuerdoMolinos en La Mota
Nunca te tuve tan cerca. Desde aquellas viejas promesas jamás cumplidas, nunca. Tan cerca, y al mismo tiempo tan lejos. La imposibilidad de llamarte, de anunciar mi presencia en la ciudad prohibida. Pero al mismo tiempo la posibilidad de volver a verte, de disfrutar de tu mirada…
Fue imposible no buscarte. La quimérica sensación de tenerte a unos pocos metros me hacía girar constantemente la cabeza. Buscando tu hermosura entre los miles de espectadores de cualquier concierto, tu sonrisa entre las bocas de esos cuervos, ajenos a mi particular desafío. Deseando encontrar de entre todas las pupilas algún rayo de la luz de tu mirada, alguna mecha de pelo moreno que me descubra que tú estás delante mía, esperando que te susurre al oído cualquier canción.
Después de tantos años, de tantos desencuentros, yo cumplí mi parte de la promesa. Me valió la excusa de la música. En realidad, ese encuentro multirracial sólo era un pretexto para conquistar tu mundo, para explorar sobre el terreno todas esas maravillas que tú me contabas a distancia. Constantemente mis ojos se centraban en La Mota, esa fortaleza que en su día se convirtió en el icono más visible de nuestros encuentros incumplidos. Mi mirada se difuminaba antes de ver la fortaleza, anhelando encontrarse con tu cuerpo. Pero tú no apareces, y mis ojos se enturbian en lágrimas, aún con la esperanza de que tus palabras sanen su marchitada ilusión, que le devuelvan su verdadero color.
La música que servía de banda sonora a mi exploración se iba confundiendo en mi cabeza con eternas canciones que en su día sonaron más que nunca, contigo cerca. Esas que usaste para embriagar aún más mi pasión, para aumentar mi desenfreno aquel julio de 2002. Esas canciones siguen sonando, no sabes cuánto.
La figura del hidalgo medieval cabalgando a lomos de su arrogante caballo se me presenta necesaria. Aquel noble cegado por un amor imposible, enloquecido de pasión y confiado en triunfar en una guerra que ya perdió muchas batallas atrás. Un caballero insensato e inconsciente, preocupado más en urdir su próximo ataque que en cuidar su descuidado aspecto.
Allí estaba yo, en una villa mágica, rodeada de resquicios del medievo, con mi fiel escudero totalmente ajeno a mi más sencilla obsesión, acompañando sin titubeos mis pasos menos firmes. Allí, observando en los molinos de piedra los rostros de los horribles gigantes del pasado que vuelven para atormentar mis ilusiones, para impedir que termine de recuperarme de la mortal puñalada. Para no dejar que me levante de la caída que sufrí cuando te vi por última vez.
En las estrellas tu rostro, tu mirada en la Luna. La estela de un cometa me confiesa que piensas en mí. Desde tu rincón perdido, te acuerdas de todas aquellas promesas. Sientes impotencia, odio. Los guardianes del castillo no te dejan salir a buscarme aun sabiendo que estoy cerca. Los molinos de piedra soplan al aire para impedir que tus oídos puedan percibir mi llamada. La cita, de nuevo, incompleta. Más cerca que nunca. Y al mismo tiempo, tan lejos…
Montilla, 21 de julio de 2005 ParasiemprePARASIEMPRE A Dani, siempre nuestros
Parece que el destino quisiera con sutiles retos enmascarados empañar nuestra amistad eterna, que con desafíos siempre superados, ni tan siquiera poner a prueba pudiera.
Parece que el azar nos pidiera azotando con sueños incumplidos una cita nocturna con la estrella que acompaña los senderos recorridos. Siempre tenerla, como si fuera ya eterna.
Parece que la vida propusiera los errores. Quizá el tiempo contigo muerda manera menos perversa y no alcance el borde del abismo: en las tinieblas ya no nos quedan promesas.
Parece que el cielo nos ofreciera ese guiño amable que mis secretos a tu lado más hermano confiesa: siempre digo que entre humos no es cierto que la tormenta pudre y cierra tu meta.
Parece que por fin nos dimos cuenta que en nuestra común memoria no se sigue el rumbo de la vida traicionera: contestar con abrazos si nos pide una respuesta. ¿Amistad plena? La eterna.
Sevilla, 14 de diciembre de 2004 February 09 NOTICIA DE PRENSA (FENIX, Galicia)
Cita NOTICIA DE PRENSA July 27 Cortázar y su lenguaje gíglicoJulio Cortázar, el increíble autor argentino, inventó en Rayuela una forma de escribir. El glíglico o gíglico es un lenguaje musical que pretende comunicar un significado por medio del sonido de sus sílabas y el ritmo de su escandido -su prosodia-, sin prescindir totalmente de una armazón sintáctica lógica. Esto posibilita que cada lector le asigne sus propias significaciones, con lo que su interpretación adquiera algunas de las características de los tests proyectivos utilizados en psicología.
Rayuela. Capítulo 68
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.
En un sentido general, el capítulo 68 de Rayuela describe el encuentro físico de una pareja de amantes, de una manera elíptica y jovial, y en un tono amablemente pícaro. Teatro de A.JarryEscena IV
Alfred Jarry nació en Laval en 1873. Ubu Rey fue estrenado en París el 10 de diciembre de 1896, causando un escándalo nada difícil de imaginar dada la cantidad de puteadas que aparecen a lo largo de la obra, y es considerado el antecesor más directo del teatro del absurdo. Jarry trabajó constantemente en adaptaciones y reelaboraciones para marionetas, y en otro orden de cosas murió en París en noviembre de 1907, víctima de meningitis tuberculosACTO TERCERO. ESCENA IVPADRE UBU - ¿Quién de vosotros es el más viejo? (un campesino se acerca.) ¿Cómo te llamas? EL CAMPESINO - Estanislao Leczinski. PADRE UBU - Pues bien, cuernos de boque, escúchame bien, si no estos señores te cortarán las orejas. ¿Pero vas a escucharme al fin? ESTANISLAO - Pero si Vuestra Excelencia aún no ha dicho nada. PADRE UBU - Vamos, hace una hora que estoy hablando. ¿Crees que vengo aquí para predicar en el desierto? ESTANISLAO - Lejos de mí esa idea. PADRE UBU - Vengo pues a decirte, a ordenarte y a significarte que debes producir y exhibir con prontitud tu finanza, si no serás degollado. Vamos monseñores, los puercos de finanza, acarreadme aqui el carrichuelo de fynanzas. Traen el carrichuelo. ESTANISLAO - Sire, en el registro estamos inscritos nada más que por cincuenta y dos rixdales que ya hemos pagado, seis semanas hará para San Mateo. PADRE UBU - Es muy posible, pero he cambiado el gobierno y he hecho imprimir en el periódico que se pagarán dos veces todos los impuestos, y tres veces los que podrán ser designados ulteriormente. Con este sistema en seguida habré hecho fortuna. Entonces mataré a todo el mundo y me iré. CAMPESINOS - Señor Ubu, por favor, tened piedad de nosotros. Somos unos pobres ciudadanos. PADRE UBU - Me importa un comino. Pagad. CAMPESINOS - No podemos. Hemos pagado. PADRE UBU - ¡Pagad! iO yo me os meto en mi talega con suplicio y decapitación del cuello y de la cabeza! Cuerno de boque, tal vez soy el rey. TODOS - ¡Ah! ¿Con que con esas? ¡A las armas! ¡Viva Bougrelas, por la gracia de Dios rey de Polonia y Lituania! PADRE UBU - Adelante señores de Finanzas. Cumplid vuestro deber. Se entabla una lucha. La casa queda destruida y el viejo Estanislao huye solo a través de la llanura. Ubu se queda recogiendo la finanza. | |||||||||||||||||||||||||||||||||||